El gobierno sigue buscando reactivar la economía peruana a través del fomento a la inversión privada dándole ciertos incentivos a las empresas que las hagan más competitivas frente a sus pares internacionales. Entre estos incentivos se encuentran la muy discutida reducción de los “sobrecostos laborales”.

Existe un grupo de asesores que, desde la llegada de Fujimori al poder, han defendido una serie de reformas estructurales para liberalizar nuestra economía. En lo que respecta al sector laboral, se apoyaron en los estudios de Hernando de Soto para mencionar que las deficiencias burocráticas y la tramitología eran una gran traba al crecimiento del sector privado nacional. En efecto lo eran, pero buscaban no sólo reducir los costos sino mantener bajos los salarios e incluir como sobrecostos los derechos laborables que por ley se había otorgado a los trabajadores como vacaciones remuneradas, CTS, seguros de salud, aportes a fondos de pensiones, etc.

Hasta el día de hoy podemos ver numerosos estudios como los de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en los que se muestra que en comparación a otros países latinoamericanos, se pagan más beneficios laborales por cada trabajador. Además, se sostiene que al ser uno de los países con mayor informalidad en la región (aproximadamente 70%) estos costos les impiden formalizarse. No obstante, no hay que olvidar otras cifras que convenientemente a estos asesores les gusta ignorar. El Perú es uno de los países con uno de los salarios mínimos más bajos de la región y, por si fuera poco, es también uno de los países con el salario promedio mensual más bajo.

Fuente: Cámara de Comercio de Lima . Elaboración: Propia

Como se ve en el siguiente cuadro, el ingreso promedio mensual del sector informal es superior al salario mínimo vital lo que nos indicaría que de ese total hay millones que podrían formalizarse con todos los derechos laborables si las condiciones propicias se dan. Entonces la pregunta correcta no es si se deben reducir los costos de los derechos laborales, sino si esa es la verdadera razón del porqué no se formalizan. Y la respuesta es categóricamente no. Como ya hemos mencionado, las altas tasas de interés del sector financiero hacen que muchas PYMES no puedan financiarse correctamente y les generan costos que eliminarían cualquier margen de ganancia. Lo que también se debe hacer es flexibilizar las exigencias tributarias para que estén acordes a los márgenes de ganancia puesto que a una PYME le sería más difícil crecer si se le aplicaran las mismas tasas que a una gran empresa.

Fuente: INEI, 2013

Elaboración: Propia

Entonces, ¿por qué se ataca tanto a los costos laborales y no se menciona nada sobre el sector financiero? Puede ser que ellos crean que es más fácil doblegar al Estado que al sector financiero, con quien además podrían tener intereses económicos. Sin embargo, las voces que apoyan la no flexibilización de los derechos laborables en el Perú no están solas. Guy Ryder, director general de la OIT, indicó que la formalidad no aumenta reduciendo el costo laboral pero si con el incremento de la productividad laboral. La solución no radica en reducir costos para el empleador, sino en facilitarle las herramientas necesarias para ser más productivos. Según estudios recientes la productividad laboral del Perú representa el 19,4% de la de los EEUU. Es por ello que, cualquier intento de reforma laboral debe de pasar por facilidades financieras, tributarias y sobre todo de mejora de la productividad y no por quitar derechos.

Actualmente, queda pendiente un nuevo paquete de medidas de mediano plazo, mal llamados por el gobierno “reactivadoras”, que buscará plantear una posible reforma laboral. El ministro de trabajo, Fredy Otárola, ya dijo que los derechos adquiridos por los trabajadores son irrenunciables. Esperemos que el gobierno tome la decisión que beneficie a millones de trabajadores y no a unos cuantos empresarios.

OTRAMIRADA