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Agendas de Nadine Heredia: Las nuevas versiones

Agendas de Nadine Heredia

Nadine Heredia denuncia robo de sus documentos y cambia el giro del caso. La estrategia busca invalidar los apuntes por ser prueba ilícita. ¿La ladrona de libretas puede pasar de acusada a testigo?

Las agendas de Nadine Heredia han quedado como la única materia de atención del Ministerio Público para determinar ilicitudes en las finanzas de Nadine Heredia. Ya no proceden, por orden de la Corte Superior, las investigaciones de unos depósitos bancarios que hacía el fiscal Ricardo Rojas. Reputados especialistas sostienen que difícilmente esta decisión puede ser cuestionada, y que la recurrencia al Tribunal Constitucional que anticipa Rojas tiene pocas posibilidades de ser atendida. Tratándose de hábeas corpus, el TC solo ve casos denegados al demandante, salvo que se haya contrariado su jurisprudencia. La demandante era Nadine, de modo que el fiscal debe buscar ser atendido de modo excepcional.

Dos opiniones

–Es una resolución bien fundamentada –dice Luis Vargas Valdivia, ex Procurador Anticorrupción–. Conozco a los jueces de la Sexta Sala Penal, y es difícil que se hayan prestado para blindar a la esposa del Presidente.
La resolución sostiene que proseguir con la investigación implicaba violar la garantía constitucional que prohíbe ser investigado dos veces por los mismos hechos. No había elementos nuevos para insistir. Además, el fiscal debía formular una hipótesis fundada del delito que originó el supuesto lavado de activos investigado: ¿defraudación tributaria?, ¿narcotráfico?, ¿algún otro vinculado a corrupción?
Una opinión distinta es la del ex fiscal superior Avelino Guillén, para quien la exigencia de que un fiscal identifique plenamente el delito originario del lavado de dinero es excesiva y equivocada. Cree que el TC podría revocar la medida. Pero aunque el TC ha admitido revisar algunas sentencias de hábeas corpus, es difícil anticipar un resultado en el caso de las cuentas de Nadine.

Hechos nuevos

Antes de quedarse con las manos vacías, el fiscal Ricardo Rojas pidió las agendas a la Procuradora de Lavado de Activos, Julia Príncipe, quien las había recibido de manos del autodenominado “mensajero” Álvaro Gutiérrez, otrora financista de los Humala. Príncipe no lo hizo. Las entregó al fiscal Germán Suárez, que investiga el dudoso financiamiento del Partido Nacionalista. En este expediente, el investigado no es Nadine sino su hermano Ilán, el tesorero en ejercicio aunque no apareciera como tal. Nadie se sorprenderá, sin embargo, de que Nadine también termine siendo sujeto de las indagaciones. Será fácil comprobar que Ilán no era más que un súbdito. Ella es la jefa del partido.
Lo resuelto por la Corte Superior no limitará las acciones del fiscal Germán Juárez.Una investigación por lavado de activos a Nadine podría reabrirse ante un hecho nuevo, distinto al de los depósitos bancarios  investigados por Ricardo Rojas y antes por el fiscal Mateo Castañeda. Deberá, eso sí, mostrar una razonable hipótesis del delito que produjo el dinero que luego intenta ser blanqueado. En este punto el fiscal Juárez la tiene más fácil que Rojas, porque el foco de su investigación sería el origen delictivo de fondos no declarados a la ONPE. Antes, por supuesto, deberá demostrarse que las agendas pertenecen a Nadine Heredia. Pero eso cada día está más claro conforme han venido ocurriendo los hechos.

Cambio de versión

La primera dama pasó de negar la autenticidad de las agendas a decir que están contaminadas. Acto seguido, Álvaro Gutiérrez y una supuesta ladrona, la  ex empleada del hogar Micheline Vargas –trabajó en casa de los Humala–, fueron denunciados por robo y prácticas extorsivas. La lógica es que Vargas sustrajo documentación que habría entregado a Gutiérrez para, supuestamente, extorsionar a los Humala. En la extorsión, alguien amenaza a otra persona para obtener una ventaja. Se reprime con prisión de entre diez y quince años. Hay varias implicaciones de esta denuncia, pero es de anotar que Nadine Heredia y su abogado manejan un doble discurso respecto de la propiedad de las agendas.
Luego de decir que están contaminadas, Nadine salió ayer a negar categóricamente que las agendas mostradas en Panorama fueran suyas. Pero su abogado Eduardo Royhabía dicho al diario Perú 21 que no desea afirmar si las anotaciones en las agendas son falsas o auténticas. “Habría que ver si son documentos válidos para una investigación fiscal”, sostuvo. En otra entrevista, dijo que los documentos robados son libretas, o, más bien, anotaciones en libretas. Luego Nadine salió a desmentirlo, y ante la insistencia de los periodistas, contestó: “Pregúntenle a él”.
Roy prevé que un peritaje puede demostrar que las agendas son de su clienta y se prepara para impugnarlas como prueba. Por eso la denuncia por robo e intento de extorsión. Al haber sido obtenidas violando derechos de su propietaria, de acuerdo a ley, pueden  ser inválidas como evidencia. Existen precedentes, sin embargo, de que el Poder Judicial ha admitido pruebas prohibidas. El TC tampoco es restrictivo con estos instrumentos.

¿”Ladrona” y testigo?

Tenemos entonces que Micheline Vargas habría obtenido algún beneficio de Álvaro Gutiérrez o de Panorama, que publicó las agendas. La investigación probablemente determinará el grado de relación que mantuvieron Gutiérrez y Vargas. Suponiendo que hubo robo, es difícil encontrar la extorsión. ¿Gutiérrez amenazó a la pareja presidencial de alguna manera? ¿La ex empleada pidió dinero a cambio de no revelar las agendas? ¿Se presentarán como amenaza las preguntas que buen tiempo atrás Panorama le hizo llegar a Nadine Heredia a través de su abogado?
Quizá lo que pidió Vargas fueron derechos laborales no reconocidos, pero eso en modo alguno puede calificarse como indebido. Un escenario posible es que ella, si en efecto robó las agendas, pase de acusada a testigo. Porque el robo de agendas de esta índole, siendo una falta grave desde el punto de vista ético laboral, tiene efectos penales insignificantes. Mucho más relevancia tiene el papel de Vargas como colaboradora de las investigaciones. Así, el señalamiento de Vargas puede resultar un bumerán para los Humala. Sin embargo, no es posible inutilizar las agendas como prueba sin denunciar su robo.

Demasiado dinero

El testimonio del ex nacionalista David Quintana, que vio a Nadine con una de las agendas, es oportuno y convincente. Por otro lado, al apuntar contra Gutiérrez-Vargas, Nadine dejó sin piso la peregrina tesis de que la publicación de las agendas fue una maniobra del maquiavélico Alan García, usando a periodistas de Panorama. Pero si Alan hubiera sido el mensajero, ¿algún medio debía abstenerse de publicar? Al margen de la fuente, el requisito habría sido el mismo: un esfuerzo de contrastación, dejando en claro las condiciones en que se obtuvieron los documentos. Panorama tiene facturas demostrativas de que el viaje y los peritajes grafotécnicos fueron pagados por Panamericana.
Mientras tanto, ha prevalecido en la opinión pública la idea de que el contenido de las agendas debe ser efectivamente investigado. Ni la propia defensa de Nadine Heredia lo discute. Dicho lo cual, hay que añadir que la parte más inverosímil del contenido de las agendas son las anotaciones respecto de ingresos que en un año  suman tres millones y medio de dólares y en otro más de cinco millones. Son cifras tan altas que superan cualquier tipo de ayuda esperable de Venezuela, que son intransferibles por vías bancarias y muy difíciles de ingresar por las aduanas. Si son ciertas vinieron de varias fuentes y países. La investigación será sorprendente.
La República

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